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Tristeza o Depresión

  • Sin yo haberme dado cuenta, desde muy temprana edad, me había acostumbrado a vivir la vida con un cierto grado de tristeza, debido a las pérdidas que van ocurriendo a través del tiempo.

  • Pronto esa tristeza, se había vuelto una compañera natural e inseparable de mi existencia.

  • El dolor es parte inevitable de nuestras vidas, el sufrimiento es opcional.

  • Y de pronto, sin darnos cuenta, la TRISTEZA se ha convertido, no en un estado de ánimo pasajero, sino en una enfermedad, que por ignorancia desconocemos, o nos atrevemos a enfrentar.

  • Esa enfermedad, tan común en nuestros tiempos, se llama DEPRESIÓN.

  • La DEPRESIÓN, es una enfermedad tan común, o aún más, como lo son: la diabetes, la hipertensión, el cáncer, la hipoglucemia, o cualquier otro mal.

  • La DEPRESIÓN, es un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana.

  • Los desórdenes depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad.

  • Explicar la DEPRESIÓN es fácil cuando se está fuera del “bosque que se incendia”; pero cuando uno esta preso de ese fuego, todo cambia. No se tiene ni siquiera la capacidad de aceptar que uno está enfermo y que requiere de ayuda profesional, cuanto antes.

  • La DEPRESIÓN la dispara cualquier suceso; en mi caso, ese detonador fue la muerte de mi madre, cuando yo tenía 23 años; todo el proceso natural de un duelo: la pesadilla, la negación, la tristeza y todos los síntomas, debí haberlos procesado, en aquel momento; pero lo dejé pasar, porque “ya verás que pronto se te pasa” y “el tiempo lo cura todo”.

  • Sin que yo me diera cuenta dejé pasar 23 años de mi vida, sin procesar el duelo, y todo porque yo era demasiado fuerte como para no superar esa TRISTEZA, al fin y al cabo “pronto se va a pasar”.

  • Ojalá alguien se hubiera acercado a decirme lo que hoy les comparto en estas líneas, mi vida hubiera sido diferente, y no porque me queje de lo que he vivido, sino porque lo hubiera disfrutado mucho más.

  • Por eso ahora yo me acerco a alguno de ustedes que quiera escucharme, y tal vez le ahorre con estas reflexiones un tiempo irrecuperable de inmenso sufrimiento.

  • Pero, afortunadamente, no hay plazo que no se cumpla, a los 46 años, me decidí por diversas circunstancias, a “tomar el toro por los cuernos” y a hacer algo que debí haber hecho 23 años antes. Pero, ya conocen el dicho: “Más vale tarde que nunca”.

  • Por azahares del destino me encontré con la Dra. Estela Franco, psicoanalista de gran prestigio, a la par esposa del extraordinario dramaturgo Vicente Leñero.

  • Ahí empezó el largo camino del psicoanálisis, que habría de durar, en mi caso, dos años y medio; los más fructíferos probablemente, de toda mi vida.

  • Vivimos volcados hacia fuera, olvidándonos que lo más importante está dentro de nosotros mismos: NUESTRO UNIVERSO INTERIOR.

  • Nos preocupamos de nuestro cuerpo, nuestra figura, lo más externo. Pero nos olvidamos de mirar hacia nuestro interior, para descubrir lo más importante:

  • ¿Quiénes somos en realidad?.

  • ¿Para qué existimos?

  • ¿Cuál es nuestra razón de ser?